Destellos

Sobre el vacío inmenso 
de la nada
bajo la roca pesada
de la angustia
reverdece la fe y la esperanza
en el sendero que crecían
flores mustias.

Sobre el mar airado
que en penumbras
se ha formado por el llanto de la luna
hay destellos que resemblan las estrellas, que fugaces,
por instantes, nos alumbran.

Un momento o tal vez solo un segundo
suficiente calidez envuelta en brisa
motiva el latir de la esperanza
y te inspira a navegar a la otra orilla.

Dispersando las sombras de la noche
se trasciende del invierno a primavera...
Y las luces que fulgieron
tu sendero
son las fuerzas del amor sobre tu vera.

Sol de la mañana

Me detuve ante al espejo
con los ojos negros
llenos de prejuicios y recelos.

Y al rebuscar en mi reflexión
me miré atada con cadenas.

Caminé el sendero de la muerte
como alma que en la brecha
no sabe dónde está su cuerpo.

Me escondí entre las sombras
y caminé.
Las gotas de lluvia
se hacían saladas
con mi llanto...

Y caminé,
gritando el dolor, yo caminé.
Mi garganta hería
en cada paso, gritando.
Bebía de mi llanto, clamando.
Y ya sin voz obtuve
la destrucción total
de mi antiguo espejo...

Con nuevos ojos de cristal
que no se empaña...
déjadme renacer desnuda
frente al sol de la mañana.

Desvarío

Soy la amante calcinada 
en un fuego turbulento.
Atrapada sin cordura
en un mundo de placeres.
Y con él estoy atada
inevitablemente atada
a nuestros anocheceres.

Compartimos los momentos
de desquicios
y la forma irreverente
de sus vicios.
Allí donde sus besos
me provocan
a traspasar el lumbral
de mi cordura...
¡Soy víctima a la merced
del desvarío,
su ardiente pasión
y su pretensión loca!

Soy demonio en tormento
y lo disfruto
soy oscuridad y soy fuego
Encendida pasión
y sosiego,
caricias de vida
y plañidos de muerte
pira de piel que consume
mujer que arde
y se extingue
que entrega el aliento
y sucumbe
en nuestro loco y placentero
infierno.

Milagro

Quien no entienda la tormenta
terminará en el fondo del mar...
“¡Voy navegando sobre aguas
de inmensa profundidad!"

Ni necesito un milagro
o caminar sobre el mar...
Yo cabalgué la tormenta
me sostuve en su vendaval.
Y si algún día las aguas
me puedan sobrepasar...
¡Seré reina en el abismo,
seré sirena en el mar!

Besos de amapola

Quise robar la luz de las estrellas 
para explorar contigo en otros cielos.
Y disfrutar el mínimo momento
en que tus manos lentamente
se aventuran
por las sendas de mi cuerpo.

Y tomé prestado el tálamo
de tus sueños
para crear contigo
quimeras endulzadas.
Para sentir tus labios
llenando de besos y ternura
el deseo de amor
de mi piel desnuda.

Y me vestí la noche
para admirar tu luna.
Te acaricie pausada
de pétalos, ternura.
Me rendí a tu mar
para saciar tus olas
y en tu tiesura de hombre
mis besos de amapola.

Siempre

Te amo y te amaré mientras viva.

Estoy atada en cadenas 

que me tienen cautiva…

Cautiva de tus ojos, 

de tus manos, 

de tus besos 

en una dulce prisión 

de la que no tengo regreso.

Si en tus ojos me miro, 

me convierto en suspiro.

en rocío de flores, 

manantial escondido.

Sobre el mar de pasiónes, 

mi deseo reprimido 

se colma de aguas blancas 

transparencia de zafiro.

Si me besas los labios, 

acrecientas mi anhelo.

Ahí entre tus brazos sucumbo 

y desespero.

Soy ave que se eleva 

en intrépido vuelo

para entregar su alma 

a las nubes del cielo.

Atrapada en tus brazos         

por caricias ardientes

que queman como magma 

que brota de repente…, 

y controlas mi vida, 

bloqueándome el camino

me encadenas por siempre 

a tu pasión,  mi destino.

El reloj

Mil sentimientos suspendidos
como péndulo de reloj.
En mi continuo oscilar
cada segundo me muevo,
pero tan solo hacia los lados...
¡Sufro la pena de mi pueblo
y lloro, con el llanto de mi gente!

Llanto de voces enterradas,
de ojos hundidos,
sumidos en una osamenta
fría y deteriorada.
Así, sentada entre mis muertos
oigo su triste lamento
pues al mirar
en la ventana del tiempo
veo cumplido
lo que le habían advertido
a su pueblo...
¡¡¡Sufro la pena de mi gente
y con mis muertos lloro
un llanto viejo!!!

Beso de luna

Cuando miro tu rostro 
yo te imagino
deshojando mis horas
pasión de luna.
Alargando la noche,
destronando mi calma
alterando mis olas
inquietos mares.

Se esclarece mi alma
cual alba niña
y se viste con encajes
de nubes blancas.
Me ciñes en tu abrazo
cual sol naciente
que va incendiando montes
en tibia llama.

Piel sobre piel, beso de luna,
labios de plata, dulce ternura
lluvia de estrellas, noche, destellos
lunas y soles, sensual desuello.