Siento mi alma

A veces siento en mi alma 
un jardín florecido,
una noche de estrellas,
un calor sin abrigo.

La más pura armonía
entre recuerdos y olvidos
es como un sueño de voz,
poeta, verso y sonido.

A veces en el silencio
me siento en tal libertad,
forjando nuevos surcos,
soy río que va hacia mar.

Soy gaviota de la luna,
soy voz de un nuevo cantar,
soy semilla y cargo el numen
soy flor de un nuevo rosal.

Entre espadas

El mundo ante mi rostro,
y yo camino sola,
matándo a la fuerza
mi última ilusión.
Soy derrotada alba
de un tálamo distante,
y hasta mi propia sombra
me sigue sin pasión.

Soy diluvio de duelos,
torbellino de viento,
un lento agonizar
entre espadas, violento.
Mi esencia a la intemperie
no se siente tan libre.
¡Ningún verso sin nombre
hará que mi alma vibre!

Hay caminos

Enfrenté de la noche un manto negro
profundo abismo insondable.
Pero tuve una fuerza que invisible
sostuvo mi alma inalterable.

Fue en un punto de duras circunstancias
donde vi, que no hay razón
para el quebranto.
Me hice amiga de las sombras en la noche
canté nanas al invierno encrudezido
sonreí a la muerte, cara a cara
y ella fiel, reaccionó
con solo un guiño.

Tuve luchas con la bruma cotidiana
perdí el compás de mi camino…,
pero el bulto de los años
cada día más pesado
me inspira a seguir como soldado
y no ser pusilánime, postrado.

No importa cuan estrecha sea la puerta,
o cuantos vuelcos tenga mi camino
si soy culpable
si cargo una sentencia
o si es el mar,
el que ruge enfurecido
¡¡¡Voy luchando cada guerra de mi vida
y prosigo adelante a mi destino!!!

Pacto

Sostengo mi pacto con la tierra

y al mirar al cielo

no le hablo a las nubes.

Mi voz es la de un pueblo roto 

herido

sometido

robado de sus raíces 

y su herencia ancestral 

pero que aun así 

sostiene su esperanza…

¡No en lo alto!

Tampoco en lo invisible 

si no en su tierra

pues es ahí, donde habita

la belleza.

El pañuelo

Yo fui el más pequeño
lucero en tu cielo
imperceptible lumbre
luciérnaga sin vuelo
sequía de fontana
aridez de un riachuelo
reducida pasión
minúsculo anhelo.

Sumergido en las aguas
de hondas fantasías
te fuiste navegando
a lejana bahía.
Yo me quedé en el puerto
agitando tu pañuelo
y en la angustia del adiós
lo anudé a mi largo pelo.

Pequeña como fui
a tus grandes anhelos
no hallaste en tus noches
ningún otro lucero
ningún sendero cierto,
ni la voz de un te quiero
ni abrigo, ni hogar
ni en tu pasión consuelo.

Hoy, que te encuentras solo
que ya, yo, te he olvidado
que cuando pienso en ti
apenas me conduelo
tu llevas mi recuerdo
en tu alma atesorado
y yo algunas veces…
contemplo tu pañuelo.

Ave nocturna

He perdido mis sueños  y mi voz se ha hecho llanto.
Como ave nocturna  mi vuelo es un conjunto  de días abandonados por la luz de la aurora
y de párpados  que cansados de llorar ya no lloran.

Perdida va mi risa por la ciudad del lamento
y mi sed bebe el agua en ríos agotados.
Soy ceniza mezclada con la tierra labrada
haciendo un nido albergue en un reino lejano

¡Oh! Amor no esperes más. Ven, rescata mi vida,
ha caído sobre mi un castillo en escombros.
Déjame sentir tu abrazo  y con en el mismo entusiasmo
ayúdame a descarguar  el peso de mis hombros.

¡Déjame lactar de nuevo  en tus pechos de niña
y venceremos por siempre
el corazón de la angustia!

¡Oh! Amor no esperes más. Ven rescata mi vida.

SOLLOZO DE LUNA

Mi primer poema lo escribí bajo el manto oscuro de una gran pena. Derramé mi alma y me miré luna. De todo ese llanto solo quedó un sollozo. Un SOLLOZO DE LUNA.

» Y la poesía me salvó del mundo»

Sollozo de luna caía a caudales
su plateado llanto sobre madrigales
reflejo de un rostro,
olor de azahares
fue noche de pena poesía y cantares.

Mas con cada gota del llanto caído
germinó un árbol que estaba dormido
creció muy frondoso se llenó de nidos
fue hogar de gaviotas
y zorzales marinos.

Amé ese árbol nacido de penas cambió a pergamino y escribí un poema.
Hoy albergo vida entono cantares
soy pena poesía y canción de zorzales.

Milagro

Quien no sepa navegar la tormenta
terminará en el fondo del mar…
“¡Voy navegando sobre aguas
de inmensa profundidad!»

No necesito un milagro
o caminar sobre el mar.
Sobreviví la tormenta
me sostuve en el vendaval…,
y si algún día las aguas
me puedan sobrepasar
seré reina del abismo
seré sirena del mar.

«Voy navegando sobre aguas de inmensa profundidad «