He llorado

He llorado todo lo que he podido
he protestado por todo contra dios
he peleado la batalla,
me he librado de cadenas.
he hecho lo que mi destino deparó.
He sacrificado sueños y vivencias
he cabalgado el trueno de mi voz
he fallado, le he mentido
a los que he amado
pero también les he
servido con fervor.

En el último instante
de mi vida, veo claro
tengo luz en mi interior
que alumbra las memorias
titubeantes
que se lanzan al abismo
del adios.




Soy extranjera en tierra ajena

¡Extranjera soy 
y me encuentro
frente a un mar blanco y frío.
Un pensamiento concibo
ante esta bahía sin puerto.
Todo para mi es incierto
aunque quiero partir, no puedo.
Pues es mi solo anhelo
cuidar el jardín que cultivo,
con sus flores y sus frutos
que adornan mi alma viajera.
Aunque lejos de Borinquen...
¡Mi patria siempre es primera!

La tibieza del Caribe
al sur de mi isla bella.
Como inocente doncella
protegida es por El Morro.
Memoriales que presume
son los titulos que ostenta.
Es «La Perla del Caribe»
a la que llaman «Preciosa».
En el oeste «Sultana».
En el norte es arrullada
por el Océano Atlántico.
En sus aguas tan saladas
y oleajes que engalanan
mi isla es la más pequeña
de las grandes Antillanas.

Es la «Isla del Cordero»
sentado sobre siete sellos.
Guardando la virtud suprema,
que es la bondad de mi pueblo.
Su amor es representado
por miles de palmeras,
creciendo en sus contornos.
¡Flor de Maga, Trinitaria
y Amapolas, son su adorno!

Desde Añasco hasta Ceiba,
de Santa Isabel a San Juan;
mi islita seduce el mar,
con faros en sus caderas,
bailando ritmos de plena,
seis chorreao y el danzón.
Puerto Rico exuda un son
en su eterna primavera.

Sollozo de luna

El llanto de luna caía a caudales,
plateado sollozo sobre madrigales.
Reflejo de un rostro, olor de azahares
fue noche de pena, poesía y cantares.

Mas con cada gota del llanto caído
germinó un árbol que estaba dormido.
Creció muy frondoso, se llenó de nidos
fue hogar de gaviotas y zorzales marinos.

¡Amé a ese árbol nacido de penas! Cambió a pergamino y escribí un poema.
Hoy albergo vida, entono cantares
soy pena, poesía y canción de zorzales.

Duerme mi pueblo

Duerme mi pueblo soñando de patria.
Mientras la apatía causa indiferencia.
Pegando sus labios,
encierran sus voces
sus armas de lucha, cubiertas de escarcha.

Cantando canciones dentro de su jaula
ni buscan, ni encuentran, ni eligen palabras.
Repiten la historia,
e inventan bonanzas.
Enajena al hijo que al futuro lanza.

¿Qué ha de ser del niño
que a su patria adora,
cuando anestesiado
se hunda en las olas?
Y pierda su honra,
reclame al destino,
sintiendo el invierno
en su propio nido.

Entonces,
que el tiempo sea mi testigo
y que el porvenir a mi alma responda.
Si no es que ese hijo en ciego embeleso de su conformismo no encuentra regreso.

Siempre

Te amo y te amaré mientras viva.

Estoy atada en cadenas 

que me tienen cautiva…

Cautiva de tus ojos, 

de tus manos, 

de tus besos 

en una dulce prisión 

de la que no tengo regreso.

Si en tus ojos me miro, 

me convierto en suspiro.

en rocío de flores, 

manantial escondido.

Sobre el mar de pasiónes, 

mi deseo reprimido 

se colma de aguas blancas 

transparencia de zafiro.

Si me besas los labios, 

acrecientas mi anhelo.

Ahí entre tus brazos sucumbo 

y desespero.

Soy ave que se eleva 

en intrépido vuelo

para entregar su alma 

a las nubes del cielo.

Atrapada en tus brazos         

por caricias ardientes

que queman como magma 

que brota de repente…, 

y controlas mi vida, 

bloqueándome el camino

me encadenas por siempre 

a tu pasión,  mi destino.

Estaciones

Si me tocara partir en un día de verano,
adornen mi cabellera con bellas flores del prado.
Dibujen una paloma en mi ataúd barnizado,
sirvan miel de azahar y queso pausterizado.

Ahora, si fuera en invierno cuando llegue mi partida
no permitan que el mal tiempo congele mi despedida.
Versos, canciones y risas, chocolates y bebida…
¡Que nadie llore mi muerte pues supe vivir mi vida!

Mas si es en primavera cuando mi barca navega,
que una corona de rosas adorne mi cabecera.
Que el cortejo me pasee por el río y su ribera,
luego rieguen mis cenizas, arriba, en la cordillera.

Y si el otoño, que es sueño de árboles, flores y grama,
se convierte en la estación en que se enfríe mi cama;
que el poderoso fantasma de mi alma de poeta
pueda escribir nuevos versos usando hojas por letras.

Viejo camino

He tornado en mi camino
para recordar olvidos
y construir los peldaños
que escalen hacia el futuro.
He tomado un nuevo rumbo
he canjeado mis errores
me sostiene la sapiencia
y la experiencia de amores.

He aceptado mis faltas
y me miré en el espejo
ví el color esperanza
que en mi rostro hizo reflejo.
Nacida de sal y arena
divisé una bahía...
Un mar acrisolado
que cautivó el alma mía.
Y di vuelta a mi timón
hacia el puerto anhelado.
Y navegué en sus aguas
hasta gustar de sus mieles...,
Cambiando a faro en tinieblas
mi augusto velero de pieles.

El reloj

Mil sentimientos suspendidos
como péndulo de reloj.
En mi continuo oscilar
cada segundo me muevo,
pero tan solo hacia los lados...
¡Sufro la pena de mi pueblo
y lloro, con el llanto de mi gente!

Llanto de voces enterradas,
de ojos hundidos,
sumidos en una osamenta
fría y deteriorada.
Así, sentada entre mis muertos
oigo su triste lamento
pues al mirar
en la ventana del tiempo
veo cumplido
lo que le habían advertido
a su pueblo...
¡¡¡Sufro la pena de mi gente
y con mis muertos lloro
un llanto viejo!!!