Montañas de arena

¡Hombre, te crees potente!
Estás vestido de arcilla.
Tartamudea la tierra
que interrogante te mira.
Pintando los días de hastío
prometes rescatar el alba
mas impones una noche negra
por los siglos, de los siglos, larga...,

Y ruegas a lo infinito
esperando en lo divino,
mientras el mar te devuelve
basura y carroña seca.
Tus ojos ven con prejuicios
tu mente es cerrada esfera,
vacía y acolchonada
por diferentes banderas.
Deseas rescatarlo todo
pero al no tener manera
continuas edificando
sobre montañas de arena.

Pena de su pena

A mi isla Puerto Rico
Colonia del imperialismo Yankie

Siento vértigo con náusea 
por mi pueblo,
siento pena de su pena
y su lamento.
Un lamento que me implica
en el tormento
de poseer un campo
de nosotros
que es no nuestro.
Un tormento que
impregnado con su sangre,
va acuñado en el centro
de su vientre,
en sus genes, en sus poros
en su herencia majestuosa
que enmudece ensimismada
y se enrosca en la parte posterior
de su alma errada.
Un tormento
del que no se habla, se respira
y que a todos amortaja
en su momento.
Que dio a luz a los hijos
de su tierra
y rompió con su grito
algún silencio.
Y yo escuché llorar
al mundo entero
por los hijos
que parió en su cautiverio.

Camino a casa

Mi voz se cubrió de sombras.
Mis pasos, cansados de ir.
Me he estancado en el silencio
sin nada más que decir...
¿Quién ha callado mi voz?
¿Quién silenció mi garganta?
¿Quién ignoró mis preguntas
cuando iba camino a casa?

Me inspiró cada canción
que se entona en primavera.
Melodía hecha ilusión
ternura perecedera.
Mas buscando por lo eterno
juzgué lo fugaz, errado
cuando deseé retractarme
él, ya, se había marchado.

Nunca pensé que la vida
se me fuera en un suspiro
Nunca pensé que el amor
durara solo un respiro.
¿Quién me ha robado la voz,
quién silenció mi garganta?
¿Por qué apresurar mis pasos?
Solo voy de camino a casa.


Besos de amapola

Quise robar la luz de las estrellas 
para explorar contigo en otros cielos.
Y disfrutar el mínimo momento
en que tus manos lentamente
exploran las sendas
de mi cuerpo.

Y tomé prestado el tálamo
de tus sueños
para crear contigo
quimeras endulzadas.
Para poder sentir tus labios
llenando de besos
y ternura
el deseo de amor
de mi piel desnuda.

Y me vestí la noche
para admirar tu luna.
Te acaricie pausada
de pétalos, ternura.
Me rendí a tu mar
para saciar tus olas
y en tu tiesura de hombre
mis besos de amapola.

Mar Caribe

Mar de mi amor y de mi infancia. 
En tí navegan mis sueños más queridos.
En tí, mi cuerpo de doncella enamorada
exploró bajo tus aguas, sumergido.

Recibiendo el bautismo de Cupido,
en tus olas aprendí a bailar el ritmo
tu marea me acunó, trigo mecido
a tu orilla entregué mi pecho, florecido.

Deja que otra vez sumerja mis sentidos,
para ahogar la angustia de esta pena,
y en lo profundo de tu hermoso azul plateado...
Que mi llanto se mezcle con la arena.
¡A veces cuando el Caribe besa la arena lo escucha desde lejos mi alma de sirena!

Yo fui árbol

Yo, al renacer, fui árbol
de diferente semilla
y crecí como árbol macho,
araizado en arcilla.
En mí, no tallaron buques,
no serví para cuadernas,
y aun el viento de otoño
ignoró mis hojas secas.

Fui un árbol que creció torcido
doblegado y vencido.
Indignado por lo crudo
de su injusto destino.
Fui tan diferente
al resistir los embates
pues no tenía cómo o quién,
pagara mi rescate.

No crecí en el bosque
ni fui leña de fuego.
Mi forma no fue amada
ni mi belleza un despliego.
En la sequía no tuve
ni una flor, ni un renuevo
no fui hogar de gaviotas
ni zorzales del cielo.

Anulada en lo seco
del cuarteado terreno.
Buscaba por la fuente
que aplacara mi celo.
Desprendí mis raíces
y podando mis ramas
sumergí mis angustias
en las aguas que sanan.

Al expiar de mi vida
el rencor, y el desvelo
emergió desde mi alma
un fugaz riachuelo.
Y en su agua, mi arcilla
se volvió en pergamino
donde un loco poeta
te describe el camino.

Armonía

A veces siento en mi alma
un jardín florecido,
una noche de estrellas,
un calor sin abrigo.
La más pura armonía
entre recuerdos y olvidos.
Es un sueño de voz,
poeta,
verso,
y sonido.

A veces en el silencio
me siento en tal libertad,
forjando nuevos caminos,
soy río que va hacia mar.
Soy gaviota de la luna,
soy voz de un nuevo cantar,
soy semilla
con el numen.
Soy rosa en un nuevo rosal.

Lamento de patria

¡¡¡Barceló asesino!!!

Ha llorado mi isla lágrimas calladas
sus pipiolas flores han sido cortadas.
Voces inocentes, almas desgarradas
del pecho pueril de mi patria amada.

Y se escucha el grito... ¡Dónde están mis hijos!
La gloria en respuesta, entreabre las puertas.
Solo queda en mano rezar un rosario
y que la promesa, de cielo, sea cierta.

Cielo vespertino

Luciendo un traje de papel crepé
ojos empañados tratando de ver
miro hacia el ocaso
y al verte a mi lado...
¡Descanso !

Extiendo mis alas como golondrina
comienzo mi canto, canción vespertina.
Amor en mil versos
aguas cristalinas...
¡Remanso !

Y te siento cerca, en la misma piel
que ya no es tan tersa, es como papel.
Esos ojos verdes que tanto he amado
los veo rodeados por veredas de años.
Caminamos lento
pesados, cansados
mas es como nuevo
este amor de antaño.

Mujer ave

Deambulé en caminos
de soledades
y me hice experta
del silencio.
Mi sendero, en verdad,
jamás fue terso...,

en una noche de llanto
parí una aurora de esperanza...,
confiada dejé atrás lo vivido
y encaminé mis pasos
hacia una nueva alborada.

Antes del final redacto el epílogo
con el que me despido
de mí misma...

"Soy deseo y reflexión
cubierta de energía cósmica...,
¡y renazco!"

"Mujer ave, mujer voz.
mujer que late...,
tierra labrada, cielo libre belleza de sol poniente".

Al contemplar la imponente
exclusividad de mi esencia
cubro de bondades y paz
el verdor de mi esperanza...

¡¡¡Abro mis ojos y soy
la evolución consciente
de mi mente!!!