Nos quedamos mudos…
Se encontraron nuestros ojos, y se detuvo el tiempo
en un instante infinito.
La luna en desvelo, brillaba sin pausa,
esplendorosa en su vestido de plata,
ignoraba la llegada de la aurora.
Juntos caímos
en un vacío profundo
tomando atajos de espacios y tiempo…
¡El clarear se acercaba mas no importaba!
La ciega pasión
y el ardor de la entrega
añadía cadencia
al enlace febríl
de nuestras copuladas figuras,
que transformaron el reloj en interminables horas.
¡Fue nuestra fortuna
la eternidad de esa noche!
Sonrieron tus ojos
te respaldaron los míos
¡Yo fui canción de cuna
arrullando tu cuerpo!
