Color Morriña

(antipoesía)

Oye, escucha esa voz
que te habla en el camino.
Un camino que aunque
no quieras
te lleva a tu partida.
Pero no te vayas sin antes
agradecer al invierno frío
por las luchas
que le dieron, a tu espíritu,
alberdrío…
O sin abrazar el resurgir
de todas tus primaveras
misterio
de la existencia
y la vida imperecedera.

Cierra ciclos y abre puertas
intenta siempre algo nuevo.
No te aferres, por temor,
a lo que, por rutina, es viejo.

Por experiencia
te digo
y no es que yo reniego,
que mis padres
a mi me hicieron
en una noche de invierno…
Con un corazón de hielo
y mis manos congeladas
guapiando por toda la vera
me sumergí en la jornada.
Hacia un camino nuevo
y una nueva alborada.

Hablé y detuve el viento.
Al trueno empujé muy lejos
mis tormentas se menguaban
al dejar el derrotero.
Mas las rodillas sangraron
y mis dos manos ardían…
Y desperté del ensueño
en la mismísima senda
en el break del mediodía.

Entre lo mocho de mi vida
y la invalidez
que esta experiencia
aporta al color morriña
con tonos de mediocridad
que me atormentan…
¡¡¡Existo!!!

¡Existo!

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